Opción 2: bioplástico
Cada vez se ven más a menudo: botellas de PET y bolsas de basura hechas de bioplástico. Este material se compone en parte de materias primas naturales, lo que significa que se descompone más rápido en la naturaleza. Los ingredientes más comunes son caña de azúcar, patata y maíz. La ventaja es que en la producción de bioplásticos se generan menos gases de efecto invernadero que con otros tipos de plástico. Un término similar es 'plástico biodegradable'; puede ser digerido por bacterias o hongos bajo las condiciones adecuadas. Esto resulta ser no tan sencillo, ya que además de que estas bacterias y hongos deben estar presentes, también son esenciales otros parámetros como la temperatura adecuada. Además, el proceso de digestión puede tardar meses o, en el peor de los casos, fracasar.
Otro desafío de los bioplásticos es su reciclaje. Como consumidor, ¿cómo sabes de qué tipo de plástico está hecho un envase y dónde desecharlo? Las empresas todavía tienen un largo camino por recorrer en la comunicación con los consumidores sobre este tema. Actualmente, los bioplásticos todavía están en su fase inicial. Se producen a pequeña escala, pero están captando atención. Por ello, se predice que cada vez más bioplásticos ingresarán al mercado.