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El factor humano: por qué los proyectos de IA no pueden tener éxito sin personas y procesos

Máquinas que predicen cuándo se necesita mantenimiento. Sistemas que pueden responder preguntas técnicas complejas sin que un especialista pase horas buscando en bases de datos. Software que escribe código automáticamente y sugiere optimizaciones... La IA ofrece oportunidades tremendas en la fabricación.

La tecnología existe, pero entre la prueba de concepto y la implementación completa hay un desafío importante. Las empresas que logran adoptar la IA tienen algo en común: dedican tanta atención a los aspectos humanos y organizativos como a la parte técnica.

De datos a decisiones inteligentes

Las empresas modernas de fabricación recopilan enormes cantidades de datos, pero el verdadero desafío radica en convertirlos en información procesable. Eso requiere más que solo algoritmos inteligentes.

Tomemos como ejemplo el mantenimiento predictivo. Al detectar patrones en los datos, los algoritmos pueden predecir cuándo es probable que falle un componente. Esto reduce los tiempos de inactividad imprevistos y mantiene las líneas de producción o los procesos logísticos funcionando sin problemas.

Otra aplicación se encuentra en la gestión del conocimiento. Al enfrentar incidentes que involucren máquinas complejas o hardware y software nuevos que requieran calibración, a menudo es necesario recuperar información muy específica de grandes bases de datos. Mucho de ese conocimiento actualmente reside en la mente de unos pocos especialistas experimentados. Una pregunta técnica podría llevarle a alguien veinte minutos buscando entre documentos y listas, un proceso manual e iterativo. Un sistema entrenado con datos específicos de la empresa puede responder las mismas preguntas en lenguaje natural en cuestión de segundos.

La inteligencia artificial también marca la diferencia en el desarrollo de software. Las herramientas que ayudan a redactar scripts, identificar errores o optimizar algoritmos pueden acelerar significativamente el trabajo de los desarrolladores.

Desafíos en la implementación de IA

Muchas empresas manufactureras han adquirido experiencia con proyectos piloto de IA. Estos experimentos suelen ser exitosos, pero avanzar hacia una implementación estructural resulta difícil. Las razones suelen ser más organizativas que técnicas.

Recursos limitados
Los proyectos de IA requieren experiencia especializada y tiempo, ambos recursos escasos en muchas organizaciones. La escasez de talento en TI es un desafío que la mayoría de las empresas reconoce.

No es una prioridad principal
La IA sigue siendo relativamente nueva. Puede funcionar, pero también puede fallar, y no se puede saber con certeza de antemano. Dado que las aplicaciones de IA a menudo se concentran en mejoras de eficiencia dentro de equipos específicos en lugar de generar ingresos directos, no siempre se les asigna la máxima prioridad. Convencer a la dirección de la necesidad de estos proyectos puede ser un desafío en sí mismo.

Resistencia cultural
Los empleados acostumbrados a métodos probados y comprobados pueden ver la IA como una amenaza en lugar de una herramienta. Los ingenieros experimentados, en particular, pueden preguntar por qué deberían cambiar su enfoque si siempre ha funcionado. Crear conciencia y confianza en una nueva tecnología lleva tiempo.

El problema de la caja negra
La confianza juega un papel crucial en la manufactura. Los sistemas de IA a menudo funcionan como una caja negra: se ingresan datos y se obtiene un resultado, pero no siempre está claro cómo se generó ese resultado. Las personas son cautelosas a la hora de dejar decisiones críticas sobre producción o maquinaria en manos de la IA. Si algo sale mal y una máquina se detiene, el impacto se extiende a toda la cadena de suministro, hasta llegar al cliente final. Con la reputación de la empresa en juego, los responsables de la toma de decisiones tienden a ser precavidos.

Además, surgen desafíos organizativos. Los proyectos de IA requieren colaboración entre TI, operaciones, analistas de datos y la dirección. Esto demanda nuevos procesos y acuerdos claros sobre responsabilidades. Para organizaciones tradicionales con jerarquías estrictas y departamentos aislados, esto representa un cambio significativo.

El éxito comienza con las personas

La implementación exitosa de la inteligencia artificial comienza con las personas. Se trata de construir confianza y generar conciencia, no a través de una presentación única, sino mediante paciencia y persistencia. Estas acciones pueden ayudar a convertir la IA en un éxito:

  • Nombra embajadores de IA: Adoptadores iniciales entusiastas que experimenten con la tecnología y guíen a sus colegas. Ellos pueden demostrar lo que es, y lo que no es, posible, evitando expectativas poco realistas.
  • Ofrece formación práctica: No todos necesitan convertirse en científicos de datos, pero tener un entendimiento básico de cómo funciona el aprendizaje automático es de gran ayuda. Los empleados que conocen lo que la IA puede y no puede hacer están mejor preparados para utilizarla de manera eficaz.
  • Comienza con algo pequeño: En lugar de renovar por completo el proceso de producción de una sola vez, empieza con aplicaciones simples que generen resultados rápidos. Por ejemplo, un chatbot interno para responder preguntas técnicas frecuentes o un software que ayude a generar informes de pruebas.

También es importante ser transparente acerca de las limitaciones. La IA no resolverá todos los problemas y puede cometer errores. Ser directo sobre esto ayuda a prevenir desilusiones y a mantener la confianza dentro del equipo.

Gobernanza y calidad de datos

Además del factor humano, la adopción de la inteligencia artificial requiere procesos adaptados. ¿Quién es responsable si un algoritmo toma una decisión incorrecta sobre un ajuste de producción? ¿Cómo aseguras que los datos con los que se entrena el sistema se mantengan actualizados? ¿Y cómo proteges la privacidad y la seguridad?

Estas preguntas se vuelven aún más complejas con nuevas legislaciones como la Ley de IA, así como con regulaciones existentes como el GDPR. Las empresas deben adaptar su gobernanza para cumplir con estos requisitos. Requiere tiempo y recursos, pero es inevitable si se quiere implementar la inteligencia artificial de manera responsable.

Y luego está el tema de la calidad de los datos. Los algoritmos solo son tan buenos como la información con la que han sido entrenados. Si tu conjunto de datos está incompleto o sesgado, el sistema sufrirá las consecuencias.

De piloto a producción

Pasar de la prueba de concepto a una implementación real requiere más que solo validación técnica. Se necesita un plan de implementación sólido que aborde tanto los aspectos técnicos como los organizativos.

Las empresas exitosas suelen emplear un enfoque por fases. Comienzan con procesos en los que los errores no tienen grandes consecuencias y los riesgos son bajos, como la optimización de calendarios de mantenimiento o la automatización de informes. Una vez que se ha generado confianza, amplían su alcance hacia aplicaciones más críticas.

La inteligencia artificial (IA) ofrece oportunidades inmensas. Pero para aprovecharlas, se necesita más que algoritmos inteligentes y computadoras potentes. Se requiere gente abierta al cambio y procesos diseñados para apoyarlos. Las empresas que invierten en estos factores crean las mejores condiciones para una implementación exitosa de IA.

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